El desembarco del general don José de San Martín en Paracas, cerca al puerto de Pisco, el 8 de setiembre de 1820, es uno de los hitos más importantes de la historia del Perú. Representó, para el pueblo peruano, el punto de conexión y el deseo común por sentirse parte del ejército libertador y sumarse así a la causa independista. Un día antes, el 7 de setiembre de hace 200 años, el general José de San Martín (1778-1850), al mando de la Expedición Libertadora, llega a las costas de la bahía de Paracas. El ejército libertador estaba compuesto por más de 4,000 hombres, entreargentinos, chilenos y peruanos patriotas. El objetivo era apoyar a los patriotas peruanos en su lucha por liberarse del dominio español y sellar la independencia de las colonias españolas en Sudamérica. La primera bandera del Perú nació en Pisco, gracias a una disposición del general libertador argentino, José de San Martín, quien daba así una descripción de cómo debería ser confeccionado el primer símbolo patrio de los peruanos:
Pisco, nombre quechua que significa “pájaro”, es un lugar que se encontraba dentro del territorio de las culturas prehispánicas Paracas y Nazca, incluso hacia el 1000 a. c. se produjo el primer asentamiento sedentario debido a las ingentes riquezas marinas que los antiguos habitantes recogían. En ese sentido, sus vestigios culturales e históricos son amplios.
Con el establecimiento del virreinato del Perú, el puerto de Pisco sirvió como
punto de salida del azogue de Huancavelica y del pisco que se producía en los
valles cercanos. Durante el gobierno del virrey del Perú Pedro Álvarez de Toledo
y Leiva, marqués de Mancera, Pisco fue fundada como “villa”, bajo el nombre de
“Villa de San Clemente de Mancera”, aunque popularmente fue siempre conocida
como “Villa de Pisco”. Era un antiguo asiento indígena relacionado con la
extracción de guano de las islas, muy apreciado como fertilizante en el Perú
prehispánico.
En 1820, arribó a Pisco la Expedición Libertadora al mando de José de San Martín
y Bernardo O’Higgins Riquelme, desembarcando en la bahía de Paracas, lugar donde
se creó la primera bandera y el primer escudo nacional del Perú. En
consideración a lo anterior, en 1832, tras un acuerdo de la Junta Departamental
de Lima en orden a que la Villa de Pisco recibiera el título de “Villa y Puerto
de la Independencia”, el Congreso del Perú dispuso por ley que ésta se
denominaría con dicho nombre, haciendo extensivo tal calificativo tanto al
pueblo, como a la población ribereña.
En 1868 la Villa de Pisco fue designada capital de la nueva provincia de Chincha
y en 1898 fue elevada al rango de “ciudad”. Al respecto, en 1947, el historiador
pisqueño Mamerto Castillo Negrón expresó que Pisco había recibido en su historia
dos agregados que hacían honores justos a su merecimiento: primero que era
“Villa y Puerto de la Independencia” y, segundo, el reconocimiento como capital
de provincia.
El 15 de agosto de 2007 la ciudad fue sacudida a las 18:40 por un fuerte
terremoto de 8.0 grados en la escala de Richter que la dejó en ruinas, en dicha
tragedia murieron 519 personas y 16.000 casas fueron destruidas según cifras del
INDECI (Instituto Nacional de Defensa Civil). Actualmente se prevé la
construcción de diferentes edificaciones en la ciudad, que incluye la renovación
del aeropuerto así como del puerto de Pisco.
¿Quieres saber un poco más sobre la ciudad de Pisco? ¿Estás organizando un viaje
a Paracas e Islas Ballestas y necesitas más información sobre estos maravillosos
lugares de la costa sur del Perú? Basta solo decir que Pisco es una de las
ciudades más importantes del Perú, ya que no sólo vio nacer a la emblemática
bebida nacional peruana, el pisco, sino que también fue la cuna de la primera
bandera del Perú, creada en las costas de Paracas por el libertador José de San
Martín. Pisco ciudad comprende dos zonas: “Pisco Pueblo”, que incluye la zona
del centro histórico y los distritos aledaños a la autopista Panamericana Sur;
“Pisco Playa”, que abarca a los distritos y las zonas aledañas a la orilla del
mar. ¡Descubre más de Pisco en las siguientes líneas!.
Islas Balestas
Ubicada a 231 kilómetros al sur de la ciudad de Lima, la provincia de Pisco es
una de las preferidas por los turistas que visitan la región Ica. Alberga a la
Reserva Nacional de Paracas, así como otros atractivos de cautivante belleza
paisajística y natural que cuentan con el sello Safe Travels como destinos
bioseguros. Y tiene también una singular herencia histórica al ser el escenario
del desembarco de la expedición libertadora en 1820, liderada por el general
José de San Martín.
Aunque este año no se realizará la tradicional Semana Turística por prevención
ante la posibilidad de una tercera ola de covid-19, sí es posible visitar la
provincia de Pisco gracias a su cercanía a Lima y disfrutar de unos días de sus
magníficos escenarios naturales, encabezados por la Reserva Nacional de Paracas,
el candelabro, las islas Ballestas, el museo Julio C. Tello, el oasis de Morón,
recorrer su histórica Plaza de Armas, y saborear las delicias de su gastronomía.
Las islas Ballestas forman parte de una de las áreas naturales protegidas
ideales para visitar y conocer, porque ofrecen una conexión especial por su
belleza natural y paisaje, además de tener una fauna marino costera biodiversa y
un valor histórico en el desarrollo de la economía del país.
Allí se pueden observar lobos marinos, pingüinos, aves guaneras y otras especies
residentes y visitantes a este conjunto de islas que forman parte de la Reserva
Nacional de Paracas.
El recorrido turístico al interior del área natural protegida islas Ballestas se
realizará manteniendo una distancia no menor a 50 metros entre embarcaciones.
Para fines de bioseguridad y cumplimiento de los parámetros establecidos, la
capacidad de carga dentro de la ruta turística de las islas Ballestas será de 45
embarcaciones por día.
Famoso geoglifo llamado también “Tres Cruces” o “Tridente”, está ubicado sobre
una colina de arena en el sector norte de la península de Paracas. La figura
mide 177 metros de largo y 54 metros de ancho. Se calcula que tiene unos 2,500
años. Su significado sigue siendo un misterio, aunque existen teorías que lo
vinculan a los geoglifos de Nasca y las Pampas de Jumaná.
El trabajo de hacer este geoglifo en la arena fue muy preciso considerando que
la zona es de mucho viento. La dirección del Candelabro, junto con el viento y
el agua marina han conformado una gruesa capa cristalina que lo ha mantenido
intacto desde su creación. Para apreciar el Candelabro se tiene que navegar a
cierta distancia de la costa, por lo que forma parte de los circuitos de visita
a las islas Ballestas.
El candelabro: mide 177 metros de largo y 54 de anchoEs una importante formación rocosa tiene una antigüedad de 28 a 40 millones de años y se asemejaba, como su nombre lo indica, a una gigantesca catedral. El derrumbe parcial que sufrió en el terremoto que asoló Pisco en el año 2007 no ha limitado la majestuosidad del paisaje limitado la majestuosidad del paisaje que se observa desde ahí. Desde este mirador natural se observa fauna característica de acantilados como piqueros, zarcillos, chuitas, ostreros negros, nutrias marinas y delfines.
Son las playas más visitadas de la Reserva Nacional de Paracas debido a su gran
belleza paisajística, donde destacan acantilados rocosos algo elevados, aguas
mansas y cristalinas y arena blanca y fina.
El nombre La Mina proviene de una antigua mina de carbón que existía al extremo
sur de la playa. Llegar a Raspón era, hasta hace un tiempo, una aventura algo
riesgosa, pues los visitantes debían descender por una cuesta rocosa empinada,
de ahí su nombre, ya que quienes caían en el intento terminaban con algunos
raspones. Hoy en día el acceso es sencillo y no implica problema alguno.
Playa de arena con pequeñas formaciones rocosas. Los visitantes pueden acercarse a la caleta de pescadores que se encuentra próxima, donde desembarcan peces como cabrilla, cabinza, bonito, pejerrey y jurel, entre otros, así como choros, lapas, chanque, pulpo, cangrejo, etc. Antes de llegar a Lagunillas se cruza un puesto de control y vigilancia del Sernanp con guardaparques de la Reserva Nacional de Paracas.
Es una pequeña ensenada en forma de media luna tiene aproximadamente 2
kilómetros de largo. Su nombre proviene del quechua y significa “lugar donde se
saca con la mano”, pues es posible extraer pequeños moluscos conocidos como
“palabritas”.
En esta zona se descubrió al pingüino gigante, denominado Inkayacu paracasensis,
en honor a la Reserva Nacional de Paracas. Existe una réplica de esta especie en
el Centro de Interpretación.
El color rojizo de la orilla imprime al lugar de una singular belleza. Este color se debe a su cercanía al macizo de Punta Santa María, formado por rocas que contienen en su interior magma solidificado. La acción de las olas sobre el macizo arrastra los fragmentos rojizos de las rocas, que se van acumulando en la orilla, dando así origen al nombre de la playa.
Playa roja
El Museo de Sitio Julio C. Tello está situado en la Reserva Nacional de Paracas,
a la altura del kilómetro 27 de la carretera Pisco-Puerto San Martín, a 22
kilómetros al sur de la ciudad de Pisco.
Alberga 120 piezas, entre cerámica, tejidos y utensilios de la civilización
Paracas, que abarca desde los períodos iniciales, alrededor de 700 años a.C.,
hasta el año 200 d.C. aproximadamente.
Asimismo, destacan los fardos funerarios que contienen restos óseos en buen
estado de conservación. También hay cráneos deformados que evidencian las
operaciones quirúrgicas conocidas como "trepanaciones" y demuestran el gran
conocimiento de esta cultura ancestral en el campo de la medicina.
El recinto cultural cuenta también con una sala de proyección de material
audiovisual y una Sala de Exposición Temporal. El primer ambiente que
proporciona una introducción sobre la civilización Paracas, el medio ambiente
árido que habitaron (la península de Paracas), así como su cosmovisión del mundo
y objetos materiales utilitarios, como sus célebres tejidos de extraordinaria
técnica y colorido, cerámicos e instrumentos diversos.
El Museo de Sitio Julio C. Tello fue galardonado, en octubre de 2018, como el
“Mejor museo de Latinoamérica”, en la quinta edición de los Leading Culture
Destinations Awards, realizada en South Kensington Club, en la ciudad de
Londres.
Histórica. Así fue denominó el Ministerio de la Producción la cantidad de pisco que se fabricó en Perú durante 2016. La cartera reportó que los más de 10 millones de litros elaborados el año pasado rompieron el récord de las producciones en periodos anteriores. Además, las exportaciones aumentaron un 12,6% en volumen, en especial las que llegan a nuevos destinos como India, Israel, Bélgica, Noruega y República Dominicana.
Pese a la rencilla que mantienen Chile y Perú por el nombre del pisco –y que reeditó su última batalla a finales de mayo por la participación en un concurso internacional–, el país austral es el principal destino de exportación de la bebida que se produce en territorio peruano. De hecho, el año pasado las ventas hacia ese país crecieron un 13,5%.
En febrero pasado, se reveló que el pisco en sus diferentes presentaciones, como el pisco sour o el chilcano, logró posicionarse como la tercera bebida que más consumen los peruanos, después de la cerveza y el vino.
Desde el 7 de abril de 1988, el país declaró patrimonio cultural a la palabra pisco. Sin embargo, la reglamentación de esta bebida había empezado desde 1932 cuando se emitió una resolución suprema en la que se limitaba el uso de la denominación aguardiente de uva y exigía etiquetas. En 1940 se prohibió “la internación de alcoholes de caña” a la zona “vitivinícola” de Pisco. Para 1946 ya se empezaron a diferenciar las denominaciones de pisco, aguardiente de uva y coñac. En 1990, se declaró finalmente que el pisco “es una denominación de origen peruana para los productos obtenidos por la destilación de vinos derivados de la fermentación de uvas frescas, en la costa de los departamentos de Lima, Ica, Arequipa, Moquegua y los valles de Locumba, Sama y Caplina, en el departamento de Tacna.
Foto: Comercialización del PiscoEste popular coctel también fue declarado Patrimonio Cultural de Perú en 2007 y su día nacional se celebra el primer sábado de cada febrero. Lo curioso es que la denominada bebida bandera no fue creada por un peruano sino por un inmigrante anglosajón. A principios del siglo XX, reportó el Ministerio de Cultura, Víctor V. Morris, dueño del Bar Morris en el Jirón de la Unión del centro histórico de Lima, empezó a servir la preparación bajo el nombre con el que se le conoce actualmente. Citando un anuncio, que data de 1927, sobre el establecimiento, el Ministerio de Cultura afirma que el lugar se había hecho famoso porque importaba “toda clase de vinos, licores y cervezas” y además ofrecía “la exquisita preparación de sus 'pisco-sour' y 'whisky-sour', etc., en los que emplea licores genuinos”. Durante la celebración del Día del Pisco Sour, el consumo del coctel en algunos de los bares más tradicionales alcanza los 500 vasos en un promedio de 750 por día.
Paracas, al sur del Perú, abrió las puertas del primer Museo del Pisco del país en febrero de 2013. El lugar cuenta con 10 salas de exhibición, en una de las cuales se reconoce a todos aquellos que aportaron a la difusión del pisco y su cultura, así como otra dedicada a los ganadores de los concursos nacionales e internacionales. También hay un recorrido histórico por el proceso que ha tenido la bebida y los visitantes pueden degustar y comprarla.
Se reportó que hasta 2016 había un total aproximado de 523 empresas productoras de pisco, de las cuales el 48,8% están en Lima. Le sigue la región de Ica con un 34,6%. Así como las exportaciones y la producción, las empresas fabricantes de esta bebida también aumentaron con respecto a 2015: un 15%.
Los fanáticos peruanos de Café Tacuba le quisieron dar un regalo muy especial a la banda, cuando cumplió sus primeros 20 años de vida. En julio 2009, el grupo hacía una gira musical por el aniversario y en Perú prepararon una botella de pisco con una etiqueta inspirada en los integrantes. Según reportó Andina en su momento, la marca elegida fue “Viejo Tonel” y la presentación incluía “una lujosa etiqueta con la cara de todos los integrantes de la banda en fondo blanco y el logo oficial del aniversario”. En la parte posterior estaba la historia del pisco peruano y su origen. “Esta es nuestra muestra de cariño para que los chicos puedan celebrar estos 20 años como debe ser. Es un regalo peruano y nos decidimos por esto porque sabemos que la banda es fanática de este licor”, explicó a Andina en ese entonces Roberto Orellana, presidente del club de fans de Café Tacuba en Perú.
La historia sobre la llegada del pisco y de los viñedos a Perú se le atribuye a los conquistadores españoles que alcanzaron a mediados del siglo XVI las tierras que habitaban los Incas. Según el relato recogido por una ley de la región de Arequipa, los historiadores coinciden en que “las primeras uvas y los primeros cultivos de viñedos las trajo el Marqués Francisco de Caravantes, muy probablemente de las islas Canarias”. La normativa añade que en pocas décadas ese licor se convirtió en el preferido por las multitudes y en un elemento de socialización. Tanto que para el siglo siguiente la producción del vino y del pisco “llegó a niveles de gran escala en las regiones de Ica, Lima, Moquegua, Tacna” y Arequipa, “desarrollándose una intensa actividad vitivinícola durante los siglos XVII y XVIII”.
La Comisión Nacional del Pisco explicó que existen cuatro tipos de pisco: